Era presa de la fascinación, y caía en ella cual mosca a la tela de la araña mas despiadada, cuyos hilos de plata se mezclaban en un entramado inconmesurable, que se hacia del espacio para transformarse en la esencia que persigue a la luna , y que salvaje acaricia los martillos de hefeistos, hasta derrumbarlos y desmoronarlos cual guerra invisible. La arena en el mar.

Pero en el habitaba el oso, emborrachado de la miel , que erigida sobre los simientes emulaba un tótem desconocido y frondoso el cual condensado se extiende desde los infiernos acariciando las barbas de hades, para tratar de tocar el olimpo con el aliento de la vida

Pero Fiel a su esencia, queria ser perdido en el silencio, en los avatares de agua salina, con una barca que soportase junto a el la quetud de la furia, de la esencia de luna que los bañaba.

Navegante nacido en tierra, su unico anhelo es vivir en el reflejo de la luna, abrazado por esa barca que con sus manos construyo para asentarse en la marea y vivir en ella.

Espectáculo curioso para un ser de tierra, y que para concretar su sueño, aliarse debe, al simbolo de la tierra hecha vida, para construir su barca, para vivir navegando.

Asi vago por las tierras, buscando los estandartes, que fueran dignos de portar la antorcha de la esperanza, en un pecho angustiado. Y asi fue como, diestro en los elementos de la tierra se hacia para buscar habitar el mar. Tallando con el cuchillo y el cincel , jugando con las sogas, se transformo en el maestro de la tierra.

Tras encontrar un arbol imponente, decidiose a la faena, y deslumbrado por aquel tronco olvido muchos lugares. Cayó en la fascinación de la faena, y tras lograr armar la barca, con profunda alegria se dispuso a viajar.

Pero tras internarse en los espejos del cielo el horrible estrépito del fracaso irrumpio, desmoronando el viaje.

Navegante, quien más experiencia no tenia, solo se vio en la tranquilidad de las aguas por breves instantes, al ver que su faena sucumbia, diose cuenta que en el furor, sus amarras fueron insuficientes y que tambien la madera no fue la indicada.

Sintiose tranquilo sabiando en que se había equivocado, y asi comenzo a vagar por la tierra para buscar aquel estandarte fruto de la gloria del bosque, para construir su camino hacia el mundo reflejo.

Y asi, en medio de un claro, encontro al mejor arbol que jamás haya visto. Cayo bajo el embrujo de esa portentosa mole. Y nuevamente en el furor trato de arrancarlo de la tierra.

Pero aquel arbol era mas fuerte que el, y que toda su maestría, nunca lo dejo continuar, y asi el navegante marcha cabizbajo por la tierra, con un nuevo fracaso a cuestas, sintiendo que el mundo de las dos lunas no lo queria en su seno.

Dentro de la tristeza de la marcha, encontro un arbol frágilmente hermoso, que cautivo su mente hasta enajenarla de sus fracasos. Puso en este trabajo tanta pasión, tanta maestría y entusiasmo que vio en su obra terminada el sueño de cualquier navegante.

Angustiado una batalla crecía, en su pecho el sabor amargo del presentimiento sentía. El arte de la barca, era tan bello, que privar al mundo de esta pieza sería como quitar del seno, al bebé mas hermoso que con sus fuerzas dio fruto.

Angustiose más al sentir, que incluso con toda la maestría del mundo, no podria repetir su obra y que egoista seria, de alejar de la tierra lo que de la misma tierra es.

El crimen mismo de la enajenacion deel ser, por egoismo, lo hacían preguntarse por que, la negación a todo intento suyo lo hacía fracasar, sintiendo, sufriente, la agonia del sueño, diluyendose en su mente.

Y la desesperacion se hizo de el.

Ahora, el medallón de plata sabe que de poseidón es, y que el cielo es solo reflejo del mar, en el mundo de las dos lunas, desnudo, en el seno del horizonte.